morir
morir

La muerte no es un silencio total para nuestro organismo, pues como nos revela el estudio de la Universidad de Washington seguimos “vivos” 12 horas después de morir.

El orden lógico de la vida nos asegura que tras la muerte nada va a ocurrir con nuestro organismo, excepto la podredumbre y descomposición. Si se detiene nuestro corazón, el cerebro y todos los órganos a los que regaba el flujo sanguíneo caerán con él.  Así, la vida da paso a otra vida, en este caso de microorganismos que no sentirán reparo en devorar nuestra materia orgánica e inorgánica para su propio beneficio.

Pero ¿qué ocurre exactamente al morir? Para entender esta idea, realizaremos un viaje partiendo desde nuestro ADN hasta comprender cómo afectan los cambios que se producen en este nivel en los procesos metabólicos y fisiológicos del organismo.

La inmortalidad genética

inmortalidad-genetica
inmortalidad-genetica

Nuestro ADN, antes de poder ser traducido a proteínas, tiene que sufrir un proceso que conocemos como transcripción. Si el ADN en el núcleo es un ordenador, el ARN mensajero (producto transcrito) sería como un CD que podemos sacar con parte de la información de nuestro ordenador.

Como comprenderéis, es mucho más sencillo analizar el contenido de un CD que el de un ordenador completo, por lo que la ciencia vio este hecho incondicional como una oportunidad, creando la transcriptómica.

Esta ciencia estudia el transcriptoma, el conjunto de ARN presente en una célula, tejido u órgano, que nos ofrece una información realmente valiosa sobre la actividad de nuestros genes. Y así han procedido el grupo de investigadores de la Universidad de Washington, descubriendo que más de 100 genes se activan 4 días después de morir.

Paradoja biológica: Seguimos vivos después de morir

genes-humanos
genes-humanos

Usando los modelos animales del ratón y  el pez cebra, los investigadores comprobaron cómo un gran número de genes no solo mantenían su actividad tras la muerte, sino que además la incrementaban. ¿Qué sentido tiene? Para empezar, la actividad de un gen no tiene que necesariamente promover una actividad celular, sino que también podría detenerla o reducirla.

Este grupo de genes no es nada extraordinario, pues son genes que experimentan una actividad conocida durante emergencias, cómo la inflamación, la activación del sistema inmune o el acto de contrarrestar el estrés.

Que nadie se asuste con lo siguiente, pues como han descubierto estos investigadores, este grupo de genes tiene una actividad que aparece durante el nacimiento y que no vuelve a dar señal hasta la muerte: la formación de un embrión. “Rebirth” o volver a nacer, es lo que intentan nuestras células cuando morimos, desarrollar un nuevo embrión.

Los genes Zombie

genes-zombie
genes-zombie

Volver al estado original para empezar de cero, parece una estrategia sacada de una película de muertos vivientes. El objetivo de nuestras células a la desesperada, parece ser impedir que la vida cese, pero por supuesto, no logra conseguir dicho cometido.

Este hecho no se queda en un mero dato científico que sorprenderá a muchos frikis del género cinematográfico, o abrirá un debate filosófico, sino que encierra claves vitales para el mundo de los trasplantes y la medicina regenerativa.

Los trasplantes son cada vez más seguros, pero pese a los esfuerzos por mejorar la compatibilidad de los órganos aparecen riesgos a largo plazo, como el de padecer un cáncer en el órgano trasplantado. Estos genes podrían contener la clave para realizar un trasplante con seguridad, pues su actividad está en juego en el proceso.