La Sagrada Familia desalojada, y las estaciones del Metro de la línea 2 y 5 cerradas.

Los Mossos d’Esquadra han determinado esa acción, abriendo un perímetro de seguridad en las inmediaciones del edificio, tras detectar una furgoneta que transportaba un paquete sospechoso.

Agentes de los Mosos se encuentran en las inmediaciones con un equipo de artificieros, que tratan de esclarecer si, realmente, se trata de un artefacto explosivo, para ello han activado los servicios Tedax.

La Guardia Urbana ha procedido a cortar las calles adyacentes, y ha quedado cerrada la calle Sardenya, entre Roselló y Provença. La presencia policial es enorme, según testigos presenciales. Y se ha prohibido que los vecinos de la zona salgan a los balcones.

La investigación también ha comportado el cierre de los establecimientos comerciales más próximos, con un rastreo también, por parte de los Mossos, de los contenedores y papeleras cercanas en búsqueda de otros paquetes sospechosos.

En paralelo, la Guardia Urbana ha procedido a cortar las calles adyacentes y ha quedado cerrada la calle Sardenya, entre Roselló y Provença.

Minutos después han acudido los TEDAX, quienes terminarían esclareciendo que, afortunadamente, todo ha quedado una falsa alarma.

Los Mossos realizan controles en distintas carreteras que provocan retenciones

El día, de hecho, se había complicado por los controles de los propios Mossos d’Esquadra en diversos puntos de las carreteras catalanas.

Se trata de tres macrocontroles antiterroristas, tras algunas informaciones sobre posibles atentados con un carácter inminente, que se han desarrollado en la autopista AP-7, en los peajes de Martorell y Sant Cugat y en la C-33. Esos controles han provocado hasta 30 kilómetros de retenciones acumuladas.

Hacia las 20.00 horas se habían reducido a 20. Es en el peaje de Martorell donde las retenciones han sido mayores, con más de 10 kilómetros.