El Caballero Negro, el único piloto español que permanece en la categoría de quads en el rally Dakar 2015, ha vuelto a culminar la etapa. En este caso la que ha llevado a los pilotos de Antofogasta a Iquique. Ya son seis los jornadas transcurridas desde que la carrera comenzara en Buenos Aires y el piloto de Arroyomolinos ha logrado su mejor resultado, el decimoséptimo lugar en la etapa. En cuanto a la general, en el momento de escribir estas líneas, el madrileño ocupaba la posición 21.

Espinosa está logrando superar todas las dificultades a las que se está teniendo que enfrentar, lo que no evita que en ocasiones cunda el desánimo: “Cada día pienso mil veces en tocar el botón de retirada y otras mil que voy a acabar el Dakar. Duermo menos de cuatro horas cada día y no tengo tiempo ni para afeitarme. Nunca pensé que podría sufrir tanto”.

Incluso los miembros de su equipo de asistencia, con más experiencia que él en el Dakar, se sorprenden al ver la capacidad de aguante: “Ellos dicen que cuando la gente está así, normalmente se suele retirar”.

La capacidad de sufrimiento está mereciendo la pena: “Hoy por lo menos he llegado de día y mañana, al ser jornada de descanso, podré recuperarme física y anímicamente”.

En lo deportivo, el Caballero Negro por fin tuvo una jornada tranquila en lo que se refiere a las suspensiones. Decidió poner la originales de Can-Am y eso fue lo que permitió recuperar puestos y llegar antes a la línea de meta.

Pese a la mejoría, volvió a sufrir percances. Por un lado, tuvo de nuevo problemas con la navegación: “He conseguido pegar el repetidor de rumbo con un poco de cinta americana y así he podido tirar”.

En otro lance de la carrera, el corredor madrileño embarrancó en una duna y gracias a que pasó a su lado el piloto de coches español Xavi Foj: “Si no llega a ser por él, allí me quedo. Luego le ayudé a encontrar un wat point”.

Y, por si no fuera poco, al bajar una montaña, tras pasar un wat point, había mucha inclinación y el quad volcó. “Se me cayó encima y, de no ser por que llevaba cabestrante y porque no estaba solo, habría tenido que abandonar”, como le ocurrió el año pasado en una situación similar.